

El pequeño Guille llegó hasta nosotros tras haber sido rescatado en un pueblo de Cuenca, donde vagaba por una carretera solo y lleno de garrapatas.
Guille es una explosión de felicidad, literal, y trae pilas alcalinas de serie, así que no se agota con facilidad. Cruce de demonio y muñeco achuchable, a veces te lo comerías a besos, pero casi siempre te lo comerías a bocados.
Los muebles de su casa de acogida están deseando que encuentre un hogar definitivo.




