

Blasete es cariñoso y juguetón. Tiene, sin embargo, un carácter marcado y sabe muy bien con quién quiere jugar y hasta dónde se deja hacer mimos. Es independiente y sabe tener su espacio.
Los años han ido pasando y Blas no ha conseguido una familia que sepa comprenderle.
Nos da mucha pena pensar que sus días acabarán en albergue. Aunque él es feliz aquí, tiene derecho a ser el rey de su casa. Ojalá el milagro para Blas se deje caer por estas líneas. Adoptar un abuelo es una experiencia maravillosa.








