La Asociación y sus metas

España es uno de los países donde las cifras de abandonos y malos trato a animales son una de las más altas en de la Unión Europea. Cada año, a pesar de las campañas de concienciación de las Asociaciones Protectoras de Animales, estás cifras se incrementan, sobre todo en fechas coincidentes con determinados momentos del calendario: vacaciones estivales, comienzo y final de la temporada de caza, campañas de alarma social inducidas por noticias publicadas sin verdadero rigor periodístico, etc. 

La Asociación en Defensa de los Animales Sierra Norte (Pérrikus) nace como respuesta a la inquietud de un grupo de personas por el bienestar de los seres vivos con quien compartimos el planeta y de los que somos responsables. 

El marco geográfico en que nos movemos sigue el patrón típico de muchos territorios españoles: pueblos donde el animal es peor considerado que las tierras, mal alimentados, maltratados, las hembras pariendo incontroladamente en todos los celos cachorros que a veces son sacrificados al nacer si son descubiertos, otras cuando, una vez destetados, la demanda de alimento les empieza a parecer excesiva y, las menos, cedidos a otros convecinos que repetirán el ciclo y el trato. Territorio de cazadores para los cuales el perro es una mera máquina de disfrute cinegético e incluso para alguno fuente de ingresos al alquilar sus realas en las cacerías, sin que por ello se les de una existencia más digna, confinados dentro de pequeñas jaulas, en lamentables condiciones higiénico- sanitarias, unas veces alimentados con pan duro y otras con  pienso de ínfima calidad, y cuando acaba la temporada, muchos de ellos sacrificados o abandonados porque no producen, dándose el caso que entre la población de las realas a  veces, y por falta de sustento, se han llegado a dar casos de peleas entre ellos con fatal desenlace, habiendo servido unos como alimento esencial para otros. Y lo mismo cabe decir con el resto de los animales del entorno, con la sola excepción de aquellos que sirven para aumentar el patrimonio familiar mediante ventas o subvenciones estatales.

La Ley, aunque no idónea, contempla las condiciones más esenciales para la preservar la dignidad de los animales. Sin embargo hemos constatado que está no se cumple en la inmensa mayoría de los municipios, bien por desconocimiento o por desprecio hacia la misma. 

Durante el tiempo que llevamos actuando en consecuencia con nuestra ideología y nuestros escasos medios nos ha surgido la duda de si lo que estamos haciendo está valiendo para algo, puesto que si bien el número de animales adoptados ha sufrido un incremento notorio año tras año y los controles de las adopciones realizado demuestra que, salvo raras excepciones, el grado de bienestar de los adoptados es muy satisfactorio, cada año son más los casos que llegan a nuestras manos procedentes de situaciones de maltrato y abandono.

Esto nos ha hecho replantearnos la actuación ante la sociedad. No basta con rescatar aquellos animales que llegan a nuestra manos desnutridos, apaleados, atropellados... Mientras no adoptemos una política encaminada a sensibilizar a la población, a educar a las nuevas generaciones, a denunciar las violaciones de le Ley,  a demostrar que el grado de civilización de un pueblo se refleja en el trato que da a sus animales de compañía, todos nuestros esfuerzos serán gratificantes para nosotros pero no serán eficaces, con el  consiguiente desánimo que deriva de la impotencia ante una situación cada vez  más desbordante y menos controlable. 

Esta es la principal causa de deserciones dentro de las Protectoras: el agotamiento físico y psíquico ante la falta de índices positivos de concienciación y evolución de la sociedad. Afortunadamente los puestos de los que se han ido, van siendo ocupados por gente nuevas con ilusiones recién estrenadas, fuerzas intactas y entusiasmo desbordante que, día tras día van llegando para sostener a los que desfallecemos.   

En el  programa del próximo año hemos revisado nuestra actuación y aún siguiendo con la misma tónica  en cuanto al animal maltratado y su reinserción en la sociedad humana se refiere,  vamos a concentrar nuestra fuerzas en las siguientes acciones: 

-         Realización de una Campaña encaminada a llamar a la Responsabilidad del Hombre con el medio ambiente y todos los seres vivos que le rodean.

-         Realización de una Campaña basada en la información y sensibilización de la población con respecto a la Ley de Protección Animal.

-         Realización de una Campaña que les permita el acceso a el control de la natalidad de sus animales de compañía y  la prevención de enfermedades, demostrándoles que un animal sano, bien cuidado y tratado es una fuente de satisfacción y que ya es hora de desterrar la imagen tercermundista e integrarnos en la sociedad de naciones del Siglo XXI de las que somos miembros de hecho.

-         Realización de una Campaña cuya idea principal sea la de educar a las nuevas generaciones en una convivencia respetuosa y gratificante con el medio, porque protegiéndolo protegemos el futuro de la humanidad.