A Chesca,
No me veo capaz de
despedirme de ti. Te recuerdo corriendo, jugando, con ese pelo moviéndose cuando
corrías. Mirándome con esos ojos color miel, llena de vitalidad y de alegría.
Pero hoy me han dado la noticia de que ya no estabas aquí, y no he podido evitar
cerrar los ojos de tristeza y al abrirlos las lágrimas me recorrían las
mejillas. Entonces me pregunto si merece la pena todo lo que hacemos, si
realmente sirve de algo, porque una impotencia y una sensación amarga y triste
me llena por dentro.
Pero después miro tus fotos, las que tus adoptantes mandaron desde Alemania, y
todas aquellas preguntas que me hacía se responden solas. Claro que merece la
pena, por ti, por vosotros. Porque el tiempo que has estado aqui, nos has
llenado de felicidad, y nosotros hemos hecho todo lo posible para que olvidases
tu vida anterior y te llevases solo cosas buenas.
Después con tu familia en Alemania, recuerdo que te tuvimos que cortar el pelo,
parecías otra perrita. Te han querido tanto, te han dado tanto que aunque por
poco tiempo, creo que has sido feliz.
Aunque te confieso
algo, te recuerdo el día anterior de irte a Alemania, y así te voy a recordar,
para mi sigues adoptada, solo que un poco más lejos que antes, al otro lado del
arco iris, con todos aquellos como tu, que nos han dejado y que de vez en cuando
vuelven a jugar con nosotros en nuestros sueños.
Te quiero mucho peludita.
Laura