A mi niña:
Ayer cuando me fui del albergue, te tapé con una manta, llovía y tenías frío. Te
di un beso y te dije "Hasta mañana Brujita" esperando poder despedirme de igual
forma hoy, mañana, pasado...
Pero cuando esta mañana he llegado al albergue tu te habías ido, lejos, muy
lejos, tanto que solo mirando al cielo puede que volvamos a verte. Todos saben
que siempre se tienen perretes mas afines, todos tenemos favoritos y tu mi
cerdita, eras una de mis niñas, quizás por que siento mucho apego a esos perros
que como tú, son denominados "peligrosos", cuando el único peligro es el de
terminar empapada de los besos q me dabas. Tú, Brujita, eras sinónimo de bondad,
de fidelidad,
de lealtad, de amor y de cariño.
Como te gustaba revolcarte por la arena, y tu abriguito, tu mantita que nunca
descolocabas, y esa alfombrita que yo te ponía para que pudieras tomar el sol.
Tu vida no fue fácil, te utilizaron para criar y cuando ya no te quisieron para
eso caíste en manos de una persona que te maltrataba, pero un día, gracias a
Cristina y a Antonio llegaste al albergue, recuerdo ese día como si fuera ayer,
lo olisqueabas todo sin parar.
Enseguida nos obsequiaste con tu forma de ser, se te veía feliz, correteando, jugando con Negu, con Ruso, con Zyna y conmigo también. Todas las semanas llevaba juguetes para los perritos y a ti, siempre te guardaba el más bonito, disfrutabas tanto mordisqueándolo...


Quiero pensar que has conocido la
felicidad, que te hemos hecho sentir querida, mimada y protegida. Quiero cerrar
los ojos y dormir, para soñar con esos ojitos pequeñitos que escondían un
corazón tan grande, quiero soñar contigo para volver a acariciarte, para volver
a jugar contigo y para decirte que hay un hueco dentro de mi que has dejado, por
que has sido tan especial para mi y me has enseñado tantas cosas sin tu saberlo
que eres irremplazable.
Descansa mi niña, prometo que volveremos a jugar en mis sueños.
Laura