Para Alf.
¿Cuál fue tu error Alf? nacer Podenco en un país donde solo por eso tienes una vida dura y corta casi asegurada.
Naciste dos veces en menos de año, una, cuando tu madre, seguramente en un lugar frío os tuvo a ti y tus hermanos y otra cuando fuiste recogido de un contenedor de basura prácticamente muerto después de una paliza y saliste adelante.
 

 

 

Para todos nosotros ese momento fue una fiesta, todos pensábamos que saldrías adelante. Yo te imaginaba adoptado, seguramente en Francia, corriendo feliz y despreocupado por sus verdes parajes. Mucha gente te quiso, mucha gente luchó por ti, pero no fue suficiente.
Te llevé al veterinario, no estabas bien, el mal nacido que te dio aquella paliza consiguió anular a un ser vivo, nunca mirabas de frente, tenías el miedo en los ojos, qué sería aquello tan terrible que esos ojos color miel habían visto para mirar así. Sin apenas un año de vida y muchas veces pensaba que tú no querías seguir aquí, que nos echabas en cara haberte despertado de aquella paliza.
Te ingresaron, y cada día estabas peor. Fui a verte, y cuando te vi, deseé con todas mis fuerzas que todo esto terminase para ti. Tu ya no eras tu, tu ya no estabas aquí, tu mirada más perdida que nunca imploraba ayuda, ayuda para por fin marcharte de aqui, para dejar de sufrir, para que todo esto terminase de una vez, y así lo hicimos, te acaricié, te puse la mano en tu corazón, te dije palabras dulces mientras emprendías tu último viaje. Tu corazón se paró, dejaste de llorar, la calma se adueñó de ti. Y yo solo pude respirar aliviada y llorar, de impotencia, tremenda importancia la que sentí, la que sentimos todos. Por no haberte podido ayudar, por no haberte podido demostrar que todas las personas no son malas. Solo nos queda pensar, que tu último viaje no lo hiciste solo, que fuimos muchos los que nos preocupamos por ti, los que deseamos con todas nuestras fuerzas que te pusieras bien. Ahora no sufres, ahora corres, juegas y sonríes con esa sonrisa de perro que tienen los perros felices. Yo solo espero que desde donde quiera que estés nos perdones por no haberte podido ayudar. Y solo deseo, con toda mis fuerzas que el mal nacido que te hizo eso sufra tanto como tu, que muera solo, lleno de dolor, de culpa y de miedo, mucho miedo, que todo el mundo le de la espalda y que el único pensamiento que tenga en la cabeza sea el deseo de no haber nacido.
Descansa Alf, no te olvidaremos nunca.

Laura