Otra victima más, que después de haber vivido siempre en una casa, se
vio
abandonada en una residencia, porque el veterinario al que se solicitó que le
practicara la eutanasia se negó a sacrificar un animal sano. Tiene una lesión
en una mano delantera que según su antigua dueña es de nacimiento, aunque
vista por nuestro veterinario parece ser que sufrió una fractura y que al
soldar le quedó mal alineada. A pesar de ello juega, corre y pide mimos sin
que parezca que sienta dolor de ningún tipo y sin demostrar incapacidad
alguna. Espera encontrar alguien que le vuelva a dar un hogar para olvidar que
una vez dejó de tener una familia con la que compartir su existencia.