Ha vivido en un piso toda su vida, desde que se la llevaron a los 3 meses,
posteriormente tuvo como compañero a Koko, otro galguito mix de un año. Ahora
no hemos podido separarlos porque Koko llora desconsoladamente, así que están
los dos juntos y se consuelan mutuamente de su abandono. Es cariñosa y
delicada.